Voces de muerte (1948)

El teléfono es el único medio que une a Leona Stevenson con el mundo exterior. Leona, directora de una fábrica de productos químicos, es hipocondríaca y está postrada en la cama a causa de una dolencia psicosomática. Su marido Henry es un hombre de origen modesto, pero muy ambicioso, que se casó con