La comedia de los horrores (1963)

Cuando sus "clientes" no reclaman su presencia con la asiduidad que ellos necesitan para subsistir, el propietario de una funeraria, un perfecto sinvergüenza, alcohólico y sin escrúpulos, y su único colaborador, un ladrón que tuvo que abandonar su oficio por no saber realizarlo, se ven obligados a f