El saltamontes y las hormigas (1934)

Como en la fábula clásica, el saltamontes toca su violín y vive el momento, mientras que las laboriosas hormigas se llevan enormes cantidades de comida para el invierno. Con su canción, es capaz de convencer al menos a una pequeña hormiga hasta que llega la reina y lo asusta para que vuelva al traba