El juego

Teotihuacán no es solo un sitio arqueológico. Es un corazón que late bajo cada paso, una memoria que atraviesa generaciones. Aquí, donde el sol y la luna se enfrentan en silencio, cada rincón guarda un eco de lo que fuimos y de lo que seguimos siendo. Teotihuacán es herida, es altar, es semilla. Y t