Las almas ni los ojos (2026)

Tras huir de la violencia a los 15 años, Pacho pasa cuatro décadas lejos de Anserma. Ahora una fotografía activa el deseo de regresar y, en su retorno, imaginado como viaje interestelar, busca aquello que dejó atrás. Las huellas persistentes de la muerte se entrelazan con un paisaje de expresionismo