Léonce pot-au-feu (1913)
Léonce ha sentado la cabeza. Se ha casado con una joven fascinante, un poco celosa y sentimental, pero tiene sus ventajas: ella le mima, le acaricia, le atiende y le quiere, y él, que es un chico bueno, sencillo y dulce, no puede pedir más a la vida. Por eso, Léonce es feliz. Come bien, fuma una bue